“No debemos empezar hablando de ideas puras —errantes pensamientos que vagan por las aceras públicas sin asiento humano— sino que debemos empezar por los hombres y sus conversaciones”
(CP 8.112, c. 1900)
“…pues una idea pura sin una metáfora u otro ropaje significativo es como una cebolla sin piel”
(EP 2:392, c. 1906).
En sentido amplio Pragmatismo se entiende como utilidad, sentido práctico de ideas, de políticas, y de ofertas medidos con criterios de su mérito. Realización de resultados. La justificación es el resultado. Pragma del griego acción, Polibio usaba la palabra pragmática para referirse a algo útil e instructivo para sus lectores. Así lo entiende James, por ejemplo. En cambio Pierce entiende la palabra desde el alemán "pragmatisch", experimental, empírico, aplicación de la experiencia, aprender haciendo.
Ambos sentidos confluyen en el Pragmatismo norteamericano que dominó a principios del siglo XX.
¿Cuales son sus características?, podemos resumir:
a) Enfasis en la naturaleza plástica de la realidad, el conocimiento es un instrumento de adaptación y control de la realidad. Sólo mediante la acción y confrontación con la realidad el hombre puede conocerse, hacer elecciones y completarse. Algunos ven en ello raices para el Existencialismo.
b) Pragmatismo es una forma de empirismo. La prioridad está en el experimento, no en los principios apriori sino en la investigación. Concreción, adecuación, hechos, en lugar de abstracción, dogmas o soluciones verbales.
c) Las ideas sólo pueden ser conocidas vía práctica social, a través de sus efectos. La idea es una construcción social que nos formamos tras experimentar fenómenos, las ideas sirven para anticipar conductas.
d) La verdad no es coherencia, ni correspondencia, es sólo verificación de proposiciones. Verdad es lo que funciona. Relativismo. Escepticismo radical. Consecuencias políticas, tolerancia y pluralismo. Consecuencias económicas, liberalismo.
e) Método propio sobre la formación de conceptos, hipótesis y teorias, y sus correspondientes justificaciones. La interpretación de la realidad viene mediada por la utilidad o eficacia que el hombre considera en su justificación de la misma. Inseparabilidad entre hecho y teoría y entre hecho e interpretación.
f) Opuesto al intelectualismo o a cualquier idealismo alejado de la praxis. Concepción ontológica realista.
g) En semiotica- teoría general del lenguaje- a la parte que estudia la relación entre el usuario, las palabras y los signos, es también conocido como Pragmatica (diferente a la semántica y a la sintaxis)
Entrevista* Publicada originalmente en The Harvard Review of Philosophy, Primavera 1993, Harvard University.
Umberto Eco: Sobre Semiótica y Pragmatismo
The Harvard Review of Philosophy: La mayor parte del trabajo académico se ha centrado sobre el campo de la semiótica. ¿Qué es exactamente semiótica? ¿Cuáles, en su visión, son sus objetivos?
Umberto Eco: La respuesta técnica debería ser que es el estudio de la semiosis en todos sus aspectos, pero en este punto antes yo definiría semiosis. Y puesto que tengo escritos varios libros sobre este tema probablemente no sería apropiado o adecuado responder en pocas frases (de otro modo, todos esos libros habrían sido innecesarios, lo que no puedo admitir). En términos académicos no considero la semiótica como una disciplina, ni aun como una división, sino quizás como una escuela, como una red interdisciplinaria, que estudia los seres humanos tanto como ellos producen signos, y no únicamente los verbales.
El estudio de un sistema específico de signos es usualmente llamado “semiótica de”. Por ejemplo, la linguística es una semiótica del lenguaje verbal; hay, también, una semiótica de las luces de tráfico. La diferencia entre un lenguaje como el inglés y el sistema de luces de tráfico es que el último es más simple que el primero. Entonces, hay una aproximación general a la totalidad de la conducta semiótica, y yo llamo a este estudio la semiótica general. En este sentido, la semiótica demanda algunas cuestiones filosóficas fundamentales.
Trato de imaginar una filosofía del lenguaje que, en lugar de analizar solamente nuestra conducta verbal, analiza cada clase de la producción de signos y la interpretación. La semiótica general es para mí una forma de filosofía –para ser honesto, pienso que es la única forma aceptable de filosofía hoy. Después de todo, cuando Aristóteles dice que el Ser puede ser dicho en varios modos, él caracteriza la filosofía como una investigación semiótica.
The Harvard Review of Philosophy: Claramente, usted ha encontrado que la ficción le permite llevar a cabo algo distinto de lo que usted ha efectuado en su trabajo crítico y filosófico. Cuando usted escribe novelas, ¿en qué sentido su punto de vista sobre cuestiones filosóficas es diferente de lo que usted hace como teórico?
Umberto Eco: Su pregunta permite dos diferentes respuestas dado que, de hecho, concierne a dos problemas diferentes, respectivamente: a) la psicología de la creación literaria; y b) el rol de la literatura en el debate filosófico, especialmente hoy. Para el primer punto, yo diría que cuando comienzo una novela no pienso en ninguna cuestión filosófica específica. Comienzo con una imagen, una situación, y no sé a dónde estoy yendo. Solamente después comprendo que, de algún modo, he tratado con problemas filosóficos –lo cual no es tan inexplicable, porque ellos son mis problemas. En este punto comprendo, cuando trato con problemas filosóficos en una modo ensayístico, que trato de alcanzar una conclusión, una unívoca, listo para defenderla –aun cuando soy consciente de que en orden de búsqueda esa conclusión la he recortado de otros posibles modos de mirar el mismo problema.
Por el contrario, cuando escribo una novela tengo una impresión de poner en escena, y trato de representar el hecho de que las conclusiones pueden ser muchas. En otras palabras, ofrezco a los lectores una serie de preguntas, no respuestas. Traducir todo esto en términos de una metáfora “filosófica”: escribir trabajos eruditos es como escribir el Tractatus, mientras que escribir una novela es más como escribir las Investigaciones Filosóficas.
Esto nos lleva a la segunda parte de la pregunta. Un número considerable de filósofos de nuestro tiempo han usado creaciones literarias como un campo para tratar problemas filosóficos: hay filósofos que se reflejan en Kafka, en Mann, o en Proust. Ellos usan la literatura como algunos filósofos griegos usaron el mito, una representación de final abierto y problemática de los problemas humanos –no sólo porque los discursos poéticos o narrativos no son aceptados o se rechazan (pasan o fracasan) sino porque pueden ser explorados como una fuente de cuestiones interminables.
The Harvard Review of Philosophy: Sus escritos, sus ficciones, son interpretadas por sus diversos lectores en numerosos modos diferentes. ¿Cuál es la diferencia entre interpretación y falsa interpretación?
Umberto Eco: Yo fui ampliamente influenciado, en el comienzo de mi carrera filosófica, por Luigi Pareyson, cuya filosofía de la interpretación era en realidad una forma de hermenéutica. Es por esa razón que décadas después yo encuentro el pensamiento de C.S.Pierce, y fui conquistado por su teoría de la interpretación como la categoría unitiva capaz de explicar cómo la mente y los lenguajes (y aun la naturaleza) trabajan. Pero una característica central de la filosofía de Pareyson era que cada acto de interpretación envuelve tanto la libertad como la fidelidad (o respeto). Usted es libre porque está mirando algo desde su propia perspectiva, pero usted está mirando algo. Esa dialéctica entre libertad y lealtad todavía permanece central en mi pensamiento y en el modo en que trabajado sobre la noción de Pierce de semiosis sin límites (ver, por ejemplo, los recientes ensayos de mi libro Los límites de la interpretación).
Para ponerlo todo de un modo tosco: todavía creo que hay un nivel literal en el lenguaje, un grado cero. La interpretación comienza desde ese nivel y no puedo ignorarlo. ¿Puede usted leer Finnegan’s Wake como una libre interpretación de Lo que el viento se llevó? Si la respuesta es “No” (y esto es “No”-no sea tonto), esto significa que algunas interpretaciones de un texto simplemente no pueden ser aceptadas con un interpretación de ese texto. Entonces, si me pregunta (y yo he hecho algo similar a esto es mis parodias literarias publicadas ahora en inglés como Miweadings), soy capaz de escribir un ensayo en cual yo leo Joyce como si él fuera Margaret Mitchell. Usted puede decir –y yo acordaría- que aun esto es un modo de interpretar un texto. Pero usted admitiría que hay, en el trabajo de la interpretación, grados de fidelidad. Puedo tocar Chopin con una ocarina y tal ejercicio puede ser hermenéuticamente fructífero, pero generalmente la gente admite que una buena interpretación de Cortot es más íntima con Chopin, y pienso que la gente tiene razón.
The Harvard Review of Philosophy: Las figuras literarias de Santo Tomás de Aquino y James Joyce han figurado de modo prominente en sus escritos. ¿Qué es lo que le atrae de Aquino y Joyce?
Umberto Eco: Yo encuentro un autor por muchas razones, y no hay programa previo. Es como enamorarse: sucede, y es estúpido preguntarse “¿por qué con X antes que con Y?”. Entonces, más tarde en mi vida, usted podría pensar que hay algo como un proyecto, pero por supuesto eso es solamente una ilusión teleológica. Para jugar el juego de la ilusión teleológica, veo estas dos personas (Aquino y Joyce) como muy complementarias para mi educación: uno parece trabajar para producir Orden, pero su ordenado mundo oculta un sutil modo de dislocar la totalidad de la tradición previa; el otro aparenta jugar con la Aventura y el Desorden, pero para hacer eso él necesita estructuras ordenadas subterráneamente. La bella “horrible simetría”, ¿no es así? Ciertamente, eso no depende de un argumento intencional. Pero, ¿quién sabe?
The Harvard Philosophical Review: ¿Por qué el pragmatismo norteamericano en general, y el pragmatista y filósofo de Harvard, C.S.Pierce, ha atraído en particular tanto atención del continente europeo?
Umberto Eco: Sobre el pragmatismo norteamericano distinguiría entre el pragmatismo de James o de Dewey, y la filosofía de Pierce –usted sabe que él estaba irritado por la versión jamesiana de sus ideas y decidió llamar “pragmaticismo” a su filosofía, para distinguirla así del pragmatismo (dijo que nadie robaría una palabra tan fea). El pragmatismo norteamericano en el sentido de James y de Dewey tuvo muchos seguidores en Italia en la primera mitad de nuestro siglo, y eso sucedió como una reacción al idealismo de Croce y de Gentile. Pierce fue redescubierto principalmente en la segunda mitad del siglo, y es su aspecto semiótico el que fascinó a los europeos (a propósito, ese aspecto fue el menos considerado entre los pocos felices que estudiaron a Pierce en Estados Unidos hasta poco). Pierce fue estudiado porque el enfoque estructuralista semiótico había privilegiado el modelo linguístico, y Pierce fue consciente de la enorme variedad de signos que nosotros producimos y usamos.
The Harvard Review of Philosophy: ¿Cómo distingue usted entre la filosofía analítica y la continental?
Umberto Eco: Cada intento de distinguir entre la filosofía analítica y la continental de acuerdo a sus problemas, preguntas y respuestas, es erróneo. Y a cada paso uno puede descubrir que hay más en común de lo que la gente usualmente cree. Sin embargo, lo que es común está encubierto, como si desde ambas partes uno trabajara para interpretar ambos universos como mutuamente impenetrables. Para explicar la real diferencia, permítame usar una analogía concerniente a la diferencia entre la filosofía medieval y la moderna. Los escolásticos estaban continuamente innovando pero ellos trataron de disimular cualquier innovación, presentándolas como un comentario de una tradición unificada. Por el contrario, los filósofos modernos, como Descartes, pretendían comenzar con una “tabula rasa”, poniendo la tradición previa al revés y dejándola en duda. Bueno, pienso que la filosofía analítica todavía tiene una actitud medieval: pareciera que cada discurso espera comenzar desde uno previo, reconociendo todos una suerte de canon, por ejemplo el de Frege. En esta línea de pensamiento uno tiene que respetar una jerga filosófica común, empezar desde una colección de cuestiones canónicas, y cualquier nuevo propósito debe contener la forma de aquel corpus de preguntas y respuestas. Los filósofos continentales tratan de mostrar que ellos no tienen nada que ver con los discursos filosóficos previos, aunque ellos están trasladando viejos problemas en un nuevo lenguaje filosófico. Sé que hay otras diferencias, pero acentúo ésta, la cual está basada más en una diferencia de estilo filosófico que en una serie diferente de contenidos o métodos.
The Harvard Review of Philosophy: El filósofo inglés del siglo XVII, John Locke, afirmó con fama en su Ensayo sobre el entendimiento humano, que “aun las ideas son signos”, y Pierce parece también haber sostenido esta posición. ¿Puede la mente estar estructurada verdaderamente como un proceso de signos? Si no, ¿cuál es entonces el real “sujeto” de la semiótica?
Umberto Eco: La idea de que los conceptos o ideas son signos es más antigua que aquel pensamiento de Ockham, por ejemplo. Pero puede ser encontrada aun antes. Asumamos que algo sucede en la así llamada Mente. Si Mente = Cerebro, entonces lo que sucede son ciertos estados físicos; si no, lo dejo libre de decidir qué diablos puede ser eso. Ciertamente, ellas no son cosas. Pero, a través de la Mente somos capaces de pensar las cosas. Por lo tanto, lo que sucede en la Mente, sea lo que sea, aun una danza de pequeños gnomos, se sitúa para alguna otra cosa. Esto (aliquid stat pro aliquo) es la definición de signo, o del proceso semiótico, desde los tiempos antiguos. Por lo tanto, la Mente es un asunto semiótico.
The Harvard Review of Philosophy: En años recientes, la vida intelectual en los Estados Unidos se ha centrado alrededor de un furioso debate sobre la política natural del conocimiento. Como un europeo y un intelectual asentado en la tradición occidental, ¿cómo ve esta controversia?
Umberto Eco: En las escuelas europeas de altos estudios se comienza leyendo Homero y Virgilio a la edad de 12 años y a la edad de 16 años se supone que usted conoce todo sobre Platón y Aristóteles. Pero nunca se lee la Biblia, y ni hablar del Corán; los principios del Budismo son citados solamente cuando se habla de ciertos filósofos europeos, y únicamente aquéllos que estudian antropología cultural en la universidad oyen sobre los mitos africanos. Este es un curriculum equivocado, por su eurocentrismo. Pero igualmente equivocado (y racista) sería dar a los estudiantes negros acceso solamente a culturas no occidentales, manteniéndolos lejos de Platón y Aristóteles. Es verdad que, como sugiere Benjamin Lee Whorf, la física nuclear contemporánea probablemente pueda expresarse mejor en hopi que en inglés, pero una gran parte de la ciencia moderna puede ser entendida solamente si uno comprende ciertos principios fundamentales del legado occidental; conocerlos es un derecho para cada ser humano. El problema de la curricula para mañana es cómo proveer una cultura completa (lo que los griegos llamaban una enkykliospaideia, una educación circular), que será enkyklios precisamente porque no será únicamente eurocéntrica.
* Entrevista de Chon-Min Hong, David Lurie y Jiro Tanaka.
Publicado originalmente en The Harvard Review of Philosophy, Primavera 1993, Harvard University.
sábado, 5 de junio de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
A Half Century of Philosophy, Viewed From Within (Reseña)
Hilary Whitehall Putnam (1926, Chicago) es considerado como uno de los filósofos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX en el ámbito anglosajón. Junto con John Rawls, William, Quine, Robert Nozick o Stanley Cavell.Como filósofo, Putnam se instala en la tradición analítica de la filosofía, con contribuciones en campos como la epistemología, la filosofía de la ciencia, la filosofía de la mente, la filosofía del lenguaje (entre sus más relevantes y discutidas contribuciones en filosofía del lenguaje y de la mente, cabría destacar el Experimento de la Tierra Gemela (en The Meaning of Meaning, 1975), que trata de hacernos ver que el significado no es dependiente de nuestros estados mentales).
Además Putnam es un reconocido matemático, (cosa rara entre filósofos, a pesar de los consejos de Platón), con contribuciones, a la resolución del décimo problema de Hilbert, (Dada una ecuación diofántica con cualquier número de incógnitas y con coeficientes numéricos racionales enteros, idear un proceso de acuerdo con el cual pueda determinarse, en un número finito de operaciones, si la ecuación es resoluble en números racionales enteros. Es decir, establecer un algoritmo, que se demostró inexistente para este tipo de ecuaciones diofánticas).
En el texto que aquí reseñamos Putnam ofrece una visión y una crítica de las principales corrientes de la filosofia estadounidense, y anglosajona en general, ocurridas durante la segunda mitad del siglo XX, asi como las evoluciones producidas en cada una de ellas. Son 50 años de su propia vida contados desde la perspectiva de quien ya no tiene interés o beneficio en ocultar sus pensamientos -debe ser lo bueno de cumplir los 83 años que Putnam tiene-, y el libro abarca desde las repercusiones de la llegada de los positivistas logicos a Estados Unidos (años cuarenta) hasta la pregunta por el papel de la filosofia analitica en la actualidad, analizando lo que para la disciplina en general ha significado la obra de personajes como Wittgesntein, Quine o Rawls.
Estamos pues ante un texto breve (unas 30 páginas, pequeño formato y con letra gorda) pero altamente informativo e interesante para quien desee tener una idea del panorama de la disciplina filosófica anglosajona en los últimos años.
El comienzo del libro (que dice mucho sobre la forma actual de hacer filosofía) se puede leer AQUI
jueves, 8 de abril de 2010
El club de los metafísicos (Reseña)

Louis Menand
The Metaphysical Club: A Story of Ideas in America. Edit, Flamingo.
Comenzamos con uno de los libros más interesantes, elegantes y cómodos de leer sobre Pragmatismo, libro que obtuvo el premio Pulitzer 2002, y que se ha convertido en un referente y sólida introducción al Pragmatismo llamado clásico (1871), -Pierce, William James, Wendell Holmes, Dewey-. El libro cuenta la historia del desarrollo del Pragmatismo, una corriente que es a la filosofía como "el jazz a la música", genuinamente norteamericano.
Un libro que desmitifica gran parte de la historia de Estados Unidos, que deja sin argumentos a la mayoria de pseudointelectuales pseudoantinorteamericanos, y que además es, también, una manera rigurosa y original de acercarse a ideas y conceptos que han marcado la vida de lo que hoy llamamos sociedades contemporáneas.
Arranca Menand desde la Guerra Civil Norteamericana, una guerra que cambió los parámetros culturales, las creencias, las ideas y las formas de interpretar el mundo. Tras lo cual mantiene Menand se inició un proceso que duró más de 50 años, que supuso la transformación del positivismo victoriano, y que desarrolló unas ideas que ayudaron a la gente a desenvolverse en lo que llamamos industrialización y vida moderna. Los escritos de estos autores modificaron radicalmente las leyes, y fueron un motor para el cambio de valores que hoy tenemos asumidos como propios o al menos con ellos convivimos.
"El club de los metafísicos" tuvo corta existencia, nueve meses, pero gran impacto. El libro analiza uno por uno los pensadores que fundaron ese club -Pierce, William James, Wendell Holmes- y además analiza la figura de Dewey como personaje señero del movimiento, pupilo de Pierce, amigo de James y admirador de Holmes. La idea básica que a los cuatro unía era precisamente su concepción de las ideas, es decir, tenían en común una idea sobre las ideas,y así la idea es concebida como aquello que la gente cree y la gente vive. Pensaban que las ideas no "están" ahí fuera para ser descubiertas, más bien son una herramienta para habitar el mundo, y, más aún, pensaban que las ideas no eran individuales, sino sociales, (una especie de Episteme en palabras de Foucault, o si se quiere un marco metafísico). No hay verdad, no hay mentira, sólo creencias útiles. No hay abstractos principios políticos sólo convenientes modos de actuar, ¿acaso no fue esta la doctrina durante la Guerra Fria?¿acaso no se mantiene en la postmodernidad?. El libro cuenta como nacieron esas ideas y por qué.
Siguiendo la senda pragmática Louis Menand no es filósofo profesional,
-de la misma manera que Rorty se definía como simple profesor de Critica Literaria-. Menand es profesor de Ingles en la Universidad de Nueva York, y profesor de derecho en Princeton, Columbia, y Universidad de Virginia. Bien es cierto que su libro no sólo cuenta una historia, también toma partido a favor del Pragmatismo, y tal vez ese es su punto más débil.
El club de los metafísicos fue editado en español por la Editorial Destino.
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